

Tras 3 meses de gobierno: ¿se acaba la luna de miel para Mauricio Macri?
La liberación del cepo, la reinserción de Argentina en el mundo, los ajustes a las tarifas de servicios públicos y las negociaciones con los holdouts, son algunos aspectos que han marcado los primeros tres meses del gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, la luna de miel se está terminando y todavía falta concretar el acuerdo con los holdouts, reducir el déficit fiscal, atacar la inflación y fortalecer las reservas del Banco Central.
“Comenzó una época en la que somos todos un mismo equipo: sector público y sector privado, el gobierno y el campo, intentando llevar más empleo a todo el país”, dijo ayer el presidente Mauricio Macri quien mañana cumple tres meses en el Gobierno. Sus palabras buscan impulsar las promesas de su campaña y primer discurso presidencial, de cara a los desafíos que comienzan con el fin de su luna de miel.
La turbulenta llegada de Macri al Gobierno con políticas de shock, aunque esperadas, marcaron el comienzo de una gestión que con rapidez debió enfocar sus esfuerzos en normalizar la economía del país. Aunque todavía queda un largo camino por recorrer, el balance es positivo: se eliminó el “cepo” que ponía restricciones al mercado cambiario; eliminó las retenciones (un tipo de impuestos) a las exportaciones; el Banco Central realizó alzas en las tasas de interés; se normalizaron las tarifas de servicios públicos; se realizaron despidos masivos en el sector público; se negoció con los acreedores de los conocidos como “fondos buitres”; se dio un giro en materia de política exterior; y se abrieron sesiones extraordinarias en el Congreso con el fin de agilizar algunos procesos.
Las cartas ya están jugadas y hoy la sociedad comienza a exigir resultados y explicaciones sobre el estado real de la economía del país, con cifras concretas sobre las cuentas públicas, inflación, tasas de desempleo, infraestructura, que aún cargan con el peso de la abrumadora herencia del Gobierno anterior.
Todavía falta regular las cifras del Indec que han impactado sobre el nivel de actividad del país. Por otro lado, aunque el trámite está en proceso todavía no está nada dicho en relación al acuerdo con los holdouts, que de no concretase cambiaría el escenario para el país; falta un plan concreto para reducir el déficit fiscal, controlar los precios del dólar, y con ello bajar la inflación y fortalecer el crecimiento del país.
“Este no va a ser un año fácil para Argentina, porque se puede discutir si es adecuado o no el enfoque macro del Gobierno, pero la herencia es muy pesada”, dijo a PULSO el economista socio de Alberdi Partners, Marcos Buscaglia.
Según proyecciones del FMI el país verá una contracción en 2016 de 0,7%, sumado a una tasa de desempleo al alza de 8,4% y una inflación cerca del 26%. Aunque Macri y su equipo pusieron como meta inflacionaria para este año un 25%, varios analistas creen que es demasiado ambicioso.
El economista jefe de Management & Fit, Matías Carugati, considera que “teniendo en cuenta que hay un ajuste de precios relativos, ajuste del dólar, ya hubo cambios en la tarifa de electricidad y veremos cambios en la tarifa de gas y transporte, todos son ajustes que inciden en una inflación más alta y que hacen difícil conseguir llegar a ese 25% de inflación que plantea el Gobierno. Además hay que tener en cuenta que vienen las negociaciones salariales que le ponen un piso a la inflación”.
En lo mismo coincide el director de la consultora ABECEB, Dante Sicca, “hoy la meta inflacionaria depende del programa inflacionario y este depende del programa fiscal y por eso es tan importante el acuerdo con los holdouts. Está muy justa, cualquier retraso puede impactar sobre la meta inflacionaria”.
Con todo, no se ven más flujos entrando al Banco Central y los niveles de reservas en dólares en términos netos son “nulos”. A esto se suma la presión que ha visto esta semana el peso contra el dólar (que ayer cerró en 15,37 pesos), y un Banco Central que endureció su política llevando la tasa de interés a 38%. “El dólar sigue subiendo porque estamos en default, por lo que no hay ingresos de capitales importantes. Hay más fuentes de demanda para girar divisas y no hay tanta oferta. A partir de abril veremos la fuente de exportaciones agrícolas, y si se resuelve el tema de los holdouts me parece que deberían entrar más divisas, lo que ayudaría a bajar el tipo de cambio sin que el BC tenga que subir las tasas. Si esto no sucede, la suba se puede dar antes y un nivel bastante alto”, dijo a PULSO Camilo Tiscornia, director de C&T asesores económicos.
A las exportaciones agrícolas que comienzan en abril, se sumaría las colocaciones de bonos del gobierno, provincias y empresas, lo que aumentaría la oferta de dólares.
Los expertos estiman que el peso frente al dólar podría llegar a 17 pesos este año, y en un escenario negativo incluso podría llegar a 19 pesos.
Aprobación presidencial
Por otro lado, la encuesta de Haime & Asociados destaca que la aprobación de la gestión de Macri cayó de 62% en diciembre a 53% en febrero, mientras escaló al 32% el rechazo a su Gobierno. El informe estima que el 50% de los encuestados considera positiva la dirección por la que el presidente lleva al país, diez puntos menos que en diciembre. En cuanto a la negociación con los holdouts, la consultora Poliarquia estima que un 30% considera que el presidente ha manejado “bien” las negociaciones.
Asimismo, según cifras de la consultora privada Tendencias Económicas y Financieras los despidos aumentaron durante febrero a 65.800 personas, en comparación a los 41.900 de enero. Mientras que el índice de confianza del consumidor también ha ido en descenso: de 54 puntos en enero a 45,6 puntos en febrero.
“La economía está sufriendo estos meses, en enero la economía se contrajo un 1,1% mes contra mes. Las ventas de los dos primeros meses de informes privados pareciera que han caído, el sector manufacturero esta golpeado por las exportaciones”, explica Buscaglia.
“Está claro que a medida que pasa el tiempo la sociedad empieza a ver responsable a quien llega y no a quien se fue. En diciembre estaba claro que todos los problemas económicos eran parte de la herencia que recibió Macri. A medida que pasa el tiempo eso cambia, sobre todo cuando al inflación no baja, el desempleo se vuelve una amenaza real y los problemas no se resuelven”, consigna Carugati.
En tanto habrá fechas claves que podrían generar ciertos periodos de protesta social: el 24 de marzo cuando se cumplen 40 años del golpe y Barack Obama visite el país, y el 13 y14 de abril cuando Cristina Fernández declare ante la justicia y finalice el plazo para el pago de deuda con los holdouts.