El Gobierno tendrá una buena recepción entre los inversores al emitir la deuda prevista para pagarle a los holdouts, con una tasa de interés que podría rondar el 8 por ciento en el bono a 10 años.
Así lo expresaron a LA NACION analistas del sector financiero desde Estados Unidos y una fuente de uno de los bancos participantes, al considerar que el Ministerio de Hacienda podrá colocar 12.000 a 15.000 millones de dólares sin inconvenientes.
Desde una de las entidades bancarias que participarán de la operación, anticiparon que “ya hubo contactos con inversores en Londres y Nueva York, en los que se reflejó un importante interés, por lo que se descuenta que la emisión se podrá cubrir sin ningún problema”.
En un informe, Mauro Roca de Goldman Sachs dijo que salvo una sorpresiva volatilidad financiera global, estiman que la extensa emisión internacional de bonos de la deuda será bien recibida por el mercado.
“Debido al bajo apalancamiento resultante de su pasada situación irregular en términos de deuda, la emisión debería ayudar a corregir la actual escasez de instrumentos de crédito de la Argentina, particularmente cuando la participación del país en el índice de bonos está por incrementarse”, sostuvo.
“Por sobre todo, los nuevos bonos argentinos seguramente ofrecerán un alto rendimiento en un ambiente de bajo riesgo”, indicó Roca. Para Goldman Sachs, la relación de deuda-PBI “debería crecer a una moderada tasa del 1,25% anual hasta 2020”, lo cual no será un problema, pero colocará el foco sobre la dinámica de crecimiento del país.
Alberto Bernal, estratega en Jefe de XP Securities, dijo que “sin dudas la emisión tendrá una gran aceptación dado que hay muchísima liquidez en el mercado, con ofertas que puede llegar hasta US$ 40.000 millones, porque el crédito de la Argentina sigue siendo muy barato contra Honduras, Jamaica y otros países con calificaciones menos atractivas”.
Martín Anidjar, economista y administrador de Baffin Advisors, comentó que “hay muy buena expectativa sobre la Argentina, porque es una de las pocas historias positivas entre los mercados emergentes y en el mundo; por eso habrá mucho interés en conocer el plan económico y su implementación”. En cuanto a la colocación, “dado que el país representa una parte tan chica del EMBI (el índice de bonos del JP Morgan), la demanda se cubrirá muy bien”.
Marcos Buscaglia, ex economista jefe del Bank of America para la región sostuvo que “el apetito está, sobre todo en la gente a la que le falta exposición a la Argentina y, aunque la parte larga de la emisión va a estar difícil, hay mucho interés”.
Sobre el precio que deberá pagar el Gobierno, el socio de Alberdi Partners indicó que “un bono al 8% es un buen negocio a 10 años, porque la gente no va a querer pagar menos tasa cuando todavía no hay visibilidad sobre la situación fiscal”.
El contexto, aclaró Buscaglia, ayuda. “En los primeros dos meses del año los fondos dedicados a emergentes perdieron plata, pero en marzo hubo un rebote importante y a esos fondos les está entrando plata de nuevo”, expresó.
Desde Buenos Aires, el ex viceministro de Economía Daniel Marx coincidió en que “tanto los bancos colocadores como el Gobierno son optimistas sobre el éxito de la operación, mientras que el mercado está expectante, hay muchas preguntas y esperan que se hagan aclaraciones y se encuentran cautelosamente receptivos”.
Marx consideró que, para los colocadores y los compradores, la tasa del bono a 10 años rondará el 8,5 por ciento anual, por encima del 7,5% que el Gobierno quisiera pagar.
Se prevé que la emisión para pagarle a los bonistas que siguen en default se realice una vez que la cámara de Apelaciones de Nueva York convalide la orden del juez Thomas Griesa de levantar las medidas cautelares en contra del Gobierno. A priori, serán bonos a 5, 10 y 30 años, aunque podría haber alguno más si los inversores lo demandan.
El 13 de este mes ese tribunal realizará una audiencia para escuchar a ambas partes -en un encuentro al que, pese a que trascendió lo contrario, no está previsto que asista el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay- y luego tomará una decisión.
Entretanto, el viceministro Pedro Lacoste, el secretario de Finanzas, Luis Caputo -y tal vez el propio ministro- desarrollarán un road show en el exterior con los bancos colocadores para sumar a los inversores en esta ambiciosa colocación.