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El Líbero: Al gobierno le toca hacer política

Si Kast logra sentarse a negociar con los partidos más importantes de la izquierda y la derecha, se forja un acuerdo amplio que permita rescatar los principales puntos que quiere el gobierno y busca acomodar demandas razonables y sensatas de la oposición y de los propios aliados del gobierno.

Los gobiernos entran por la puerta ancha de la historia por los buenos cambios que logran realizar, no por las peleas heroicas en las que caen derrotados. El gobierno del Presidente José Antonio Kast necesita ahora demostrar sus habilidades políticas y lograr construir un acuerdo lo suficientemente amplio en el Senado que le permita promulgar su ambiciosa ley miscelánea. Precisamente porque el gobierno tiene más rechazo que aprobación, Kast debe sacar a relucir sus atributos de buen político para poder sumarse a los presidentes que dejaron al país en un mejor lugar que cuando asumieron.

La principal tarea de un político es ponerse de acuerdo con otros políticos que defienden intereses diferentes y a menudo opuestos. El electorado se pronuncia en elecciones produciendo resultados que no siempre son ideales. En noviembre de 2025, los chilenos soberanamente escogieron un Congreso en el que ninguna coalición tiene mayoría. Para poder pasar leyes, el gobierno debe construir mayorías sumando a aquellos que son ideológicamente más afines y a otros que por motivos oportunistas estén dispuestos a unirse al gobierno. Esa es la arena en la que le toca jugar al gobierno porque así votaron los chilenos en noviembre.

Como político, José Antonio Kast ha tenido una trayectoria política marcada por su valentía de defender sus valores, aunque esos valores estuvieran en posiciones minoritarias. A diferencia de muchos en su sector, Kast tempranamente se opuso a lo que consideró era una postura cobarde de la derecha tradicional en la defensa de sus ideas y valores. Su candidatura presidencial de 2017 se basó en el argumento de que Chile necesitaba una derecha valiente que defendiera principios.

En noviembre de 2019, junto a muy pocos, Kast se opuso al proceso constituyente negociado entre una derecha tradicional asustada y una izquierda que ansiaba con ver caer el gobierno de Piñera. Correctamente, alegó que entregar la Constitución que Piñera y los parlamentarios habían jurado defender era una mala salida de emergencia para evitar la renuncia del gobierno de Piñera. Aunque el país estuvo al borde de la cornisa en el proceso constituyente, la sabia decisión de la mayoría de rechazar la propuesta constitucional de la primera convención en septiembre de 2022 evitó que el acuerdo de noviembre de 2019 se convirtiera en la sentencia de muerte para la República. Pero a diferencia de muchos en su sector que equivocadamente creían que el proceso constituyente era un camino seguro e institucional, Kast tempranamente advirtió los riesgos de entrar a ese incierto camino refundacional.

Pero en 2023, Kast también cometió el grave error de acompañar –y dirigir simbólicamente– el segundo proceso constituyente que también fracasó. En vez de aprovechar la ocasión para legitimar una Constitución que reflejara lo mejor que había logrado Chile en las décadas anteriores, él y su Partido Republicano renunciaron al camino del diálogo y de la construcción de acuerdos y en cambio impulsaron una propuesta constitucional que también fue rechazada por una mayoría de los chilenos.

Hoy, el Presidente Kast enfrenta el complejo desafío de intentar avanzar su ambiciosa ley miscelánea en el Senado. Después de hacer concesiones relativamente menores y perder algo de carga en el camino, el proyecto de ley de esta mega reforma ya pasó al Senado. Si Kast decide avanzar en el Senado sin transar, el proyecto sufrirá recortes adicionales y volverá a un nuevo complejo proceso en la Cámara. La versión final se tendrá que negociar en comisión mixta antes de que llegue al despacho presidencial.

En cambio, si Kast logra sentarse a negociar con los partidos más importantes de la izquierda y la derecha, se forja un acuerdo amplio que permita rescatar los principales puntos que quiere el gobierno y busca acomodar demandas razonables y sensatas de la oposición y de los propios aliados del gobierno, la reforma que se vote en el Senado podrá pasar a la historia como un punto de inflexión en este mal camino de estancamiento económico por el que ha transitado Chile desde 2014.  Lo que es mejor, Kast habrá resucitado la democracia de los acuerdos y habrá construido una base sólida para impulsar con energía y determinación nuevos acuerdos que permitan corregir rumbo y convertir a Chile una vez en un ejemplo a seguir en América Latina en materia de desarrollo económico, reducción de la pobreza e inclusión social.

La historia de Chile desde el fin de la dictadura nos enseña lecciones muy claras. Los presidentes que fueron capaces de construir acuerdos amplios con la oposición pasaron a la historia como grandes gobernantes. En cambio, los que intentaron imponer su voluntad a rajatablas y los que cedieron a las demandas desmedidas de la oposición llevaron al país por un mal sendero. Si quiere seguir el camino de Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet en su primer periodo y Sebastián Piñera en su primer periodo, Kast deberá demostrar que es capaz de sentarse a negociar y construir amplios acuerdos. De lo contrario, el cuatrienio de Kast se sumará a las segundas administraciones de Bachelet y Piñera y al periodo de Boric que vieron cómo las buenas intenciones se convirtieron en pesadillas cuyos costos el país todavía sigue pagando.

Por Patricio Navia

LINK NOTA: https://ellibero.cl/columnas-de-opinion/al-gobierno-le-toca-hacer-politica/